Todo lo que un cerrajero puede hacer por ti

No pensamos en ellos hasta que nos quedamos fuera de casa porque hemos perdido las llaves o nos las hemos dejado en algún sitio. Los cerrajeros son unos profesionales indispensables. Si nos paramos un minuto y miramos a nuestro alrededor, comprobaremos que hay cerraduras en todas partes. Las puertas de las casas, los coches, los locales, algunos muebles… hasta un candado tiene su propia cerradura. Pero no reparamos en los profesionales que hay detrás de las cerraduras y cuando nos toca acudir a uno, aunque sea para sacar la copia de una llave, algo que hace también el ferretero de la esquina, nos supone un gran esfuerzo.

Sin embargo, el cerrajero se ocupa de la instalación, la reparación y la apertura de las cerraduras, además de duplicar las llaves o configurar los sistemas de acceso. Los hay especializados en la vivienda, otros en locales comerciales, algunos en vehículos o incluso en seguridad electrónica. Elegir el perfil adecuado en cada situación que se produzca y requiera de sus servicios evita que se tenga que pagar más por el trabajo o recibir un servicio a medias. Llegado el caso de tener que contratar a uno, lo mejor es pedir un presupuesto por escrito antes de autorizar el trabajo, sobre todo cuando se trata de una urgencia nocturna, ya que los precios de madrugada suben con mucha facilidad.

La función de un cerrajero es la de resolver cualquier problema que se produzca e impida la apertura, el cierre o la protección del acceso. Lo que incluye desde forzar una puerta que se ha bloqueado a las dos de la madrugada hasta hacer el diseño de un plan maestro de llaves para un edificio de oficinas. Lo que determina la especialidad del cerrajero es el tipo de cerraduras a las que se dedica y el entorno en el que trabaja.

Cada cerrajero abre su cerradura

No todos los cerrajeros abren las mismas puertas, aunque creamos que sí y que se trata de un trabajo sencillo. Basta con entrar en Spadico, especialistas en la venta online de suministros industriales, mallas metálicas y accesorios para cerramientos, para comprobar la amplia variedad y los tipos de cerraduras y cerrojos que podemos encontrar. En función de esos tipos, puede ser necesario contar con los servicios de un tipo u otro de cerrajero.

Los cerrajeros residenciales son los que cubren las aperturas de emergencia en viviendas, los cambios de bombín cuando se produce una mudanza, la reparación de los cerrojos atascados y la instalación de los escudos de seguridad. Este perfil de cerrajero es el más demandado y el que se suele ocupar de las urgencias las veinticuatro horas del día.

El cerrajero de automóvil es el que se especializa en trabajar con las cerraduras de los vehículos, la programación de los mandos a distancia y la extracción de las llaves rotas del contacto. Este cerrajero necesita disponer de unas herramientas y conocimientos diferentes a los del residencial, ya que cada marca de vehículos utiliza unos sistemas propios.

Los cerrajeros industriales y comerciales se ocupan del amaestramiento de las llaves, la instalación de las barras antipánico y las cerraduras de alta seguridad o la apertura de las cajas fuertes. Su trabajo va más allá de la apertura de puertas y se encarga de adaptar el control de los accesos a las necesidades particulares de cada negocio.

El último perfil de cerrajero es el de seguridad electrónica, que se ocupa de instalar y mantener las cerraduras digitales, los teclados de código, los lectores biométricos y los sistemas que se conectan con la domótica. No todos los cerrajeros dominan esta rama, por lo que, si el proyecto a abordar o el problema a resolver incluye componentes electrónicos, hay que confirmar previamente que el cerrajero contratado cuenta con experiencia en estos sistemas.

Cada especialidad requiere del uso y conocimiento de una serie de herramientas concretas, tiempos y costes diferentes.

A continuación, veremos con más detalle algunos de los servicios que prestan estos profesionales y cómo los llevan a cabo, como una apertura de emergencia o el cambio de cerradura.

Apertura de emergencia

Dentro de la zona urbana, un cerrajero tarda entre quince y treinta minutos en llegar al punto en el que se le ha citado tras recibir la llamada. En el caso de las localidades rurales o de madrugada, el margen se puede estirar con facilidad y pasar de los cuarenta y cinco a los sesenta minutos e incluso más tiempo, lo que hay que tener en cuenta para no perder los nervios mientras se espera.

Una vez que llega al lugar, el cerrajero pide la identificación, el contrato de alquiler, un recibo a nombre de la persona que le ha llegado o la confirmación de un vecino. Es decir, cualquier documento que vincule a la persona que llama con la vivienda. Algo lógico en los tiempos que corren. Si no es posible acreditarlo, un buen cerrajero se negará a abrir la puerta, lo que debe considerarse buena señal.

Cuando se tiene claro que la vivienda es realmente de la persona que ha llamado, el cerrajero hace el diagnóstico y examina la cerradura, el estado del bombín y si hay llave dentro del cilindro. Con la información recabada, se decanta por la técnica adecuada, que puede ser las ganzúas manuales para las cerraduras de pitones sencillas, el extractor de llaves rotas cuando un fragmento bloquea la cerradura o bumping controlado en los bombines de seguridad media. Cuando ninguno de los métodos es efectivo, se recurre al taladro, lo que supone un aumento del coste, ya que hay que sustituir el cilindro entero.

Cambio de cerradura

Cambiar el bombín, ya sea por una mudanza o por la mejora de seguridad, es uno de los servicios planificados más solicitados. La razón para hacer este cambio no es otra que el desconocimiento de las copias de llave que circulan del anterior inquilino o propietario o un cambio por mejorar la seguridad de la vivienda. En cualquier caso, el cambio de un bombín estándar suele durar entre quince y treinta minutos. Cuando la puerta muestra signos de manipulación o el vecindario ha sufrido robos, lo más habitual es cambiarse a un cilindro antibumping que incorpora pistones con geometría irregular que bloquean la técnica de percusión. Es importante que el cerrajero compruebe previamente que la puerta acepta el modelo elegido, ya que no todos los cilindros encajan en cualquier escudo o miniatura multipunto.

Aquellos que quieren prescindir de las llaves físicas optan por cerraduras con código, huella o conexión al móvil. El beneficio no es la comodidad sino la capacidad para generar accesos temporales para la limpieza, los cuidadores o los alquileres de vacaciones y revocarlos al instante.

El cerrajero de coches

Un cerrajero automotriz con equipo de diagnóstico puede clonar la mayoría de las llaves de los vehículos con transpondedor fabricados antes de dos mil quince a un coste inferior al de los concesionarios oficiales. A partir de ahí, la decisión depende del problema y la antigüedad del coche.

En el caso de perder la llave y si el coche tiene más de diez años y usa transponder convencional, un cerrajero especializado genera una copia y la programa en el momento. En los coches más recientes con sistemas de proximidad o arranque por botón, la vía fiable es el concesionario, ya que el software de programación se encuentra bloqueado por los fabricantes.

Si se trata de la apertura de un vehículo cerrado, el cerrajero lo resuelve sin importar la marca ni el año, utilizando herramientas de apertura no destructivas semejantes a las que se utilizan en las viviendas.

 

Los duplicados de mandos de frecuencia fija o rolling de código antiguo se duplican en la cerrajería. Los de última generación con cifrado AES 128 se hacen de la mano del fabricante. Si al pulsar el botón del mando original la llave muestra un icono de radiofrecuencia en el cuadro, lo mejor es preguntar al cerrajero si tiene el software compatible antes de acudir.

Cuando el coche no reconoce una llave, un cerrajero que disponga de máquina de diagnóstico multimarca puede reprogramar el inmovilizador de muchos modelos. En los que tienen centralita cifrada de forma propietaria, solo puede hacerse en el taller oficial.

Aparte de los citados, existen los cerrajeros especializados en cerrajería comercial que se ocupan de los controles de acceso, el amaestramiento de las llaves y las cajas fuertes, resolviendo los problemas habituales en oficinas, hoteles o comunidades de vecinos, entre otras funciones.

Al acudir a uno de estos profesionales, hay que tener muy claro que cuando hacen bien su trabajo y son formales, facilitan el presupuesto por escrito antes de empezar. En el presupuesto desglosan la mano de obra, el material y el desplazamiento. Si al llegar al punto señalado sube el precio sin que exista una justificación técnica clara, hay que desconfiar ya que se trata del filtro más rápido para separar a un cerrajero competente de uno que improvisa tarifas y va a cobrar de más. Cuando se necesita a uno de estos profesionales, lo que hay que tener muy claro es que hay que buscar al que esté especializado en la cerradura que se necesita abrir, cambiar o arreglar, ya que cada uno tiene su especialidad.

 

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