El diseño industrial actual se sirve de multitud de herramientas digitales, las cuales facilitan el proceso de modelado y la fabricación del producto. Una de las más destacadas es Rhinoceros, un software con el que, según algunos diseñadores, se puede diseñar cualquier cosa.
El diseño industrial es la proyección y planificación física de cualquier objeto producido por la industria. Este diseño conjuga varios aspectos. El objeto que se diseña debe cumplir la función para el que fue creado, debe ser manejable, el diseño debe resolver los problemas que aparezcan en su uso y fabricación; y debe crear marca. Es decir, debe ser identificable con respecto a la competencia y otros productos similares que existan.
Como es lógico, el diseño industrial es sencillo o complejo, en función de lo que estemos diseñando. No es lo mismo diseñar una nave aeroespacial que una silla.
Lo más interesante del diseño asistido por ordenador y de las nuevas tecnologías 3D es que permiten disponer de una visión tridimensional desde los primeros pasos en la creación del producto.
Mientras antes los diseñadores partían de plantillas en 2 dimensiones, en las que no se podía ratificar la efectividad del diseño hasta que no se traspasaba a una maqueta física, ahora los programas informáticos en 3D ofrecen una visión con perspectiva, desde diferentes ángulos, que permite detectar errores durante el proceso creativo.
Estos software son compatibles con impresoras 3D, otro adelanto tecnológico significativo, que ya no solo permiten disponer de una maqueta en poco tiempo, sino que es capaz de fabricar objetos directamente. Por ejemplo, las impresoras en 3D se están utilizando para producir prótesis médicas personalizadas.
De entre todos estos software de diseño en 3D, uno de los más utilizados en la industria es Rhinoceros.
Qué es Rhinoceros.
Como nos explica la web oficial Rhino 3D, Rhinoceros, conocido habitualmente como Rhino, es un programa de diseño en 3D ampliamente utilizado en arquitectura, ingeniería y diseño industrial. Su función principal es permitir crear modelos digitales de todo tipo de objetos, desde piezas pequeñas hasta edificios completos. A diferencia de otros programas más limitados, Rhino destaca porque no impone prácticamente restricciones en cuanto al tamaño o complejidad, siempre dependiendo de la potencia del ordenador que se utilice.
Una de las claves de Rhino es que trabaja con un tipo de geometría llamada curvas NURBS. Estas curvas son una forma matemática de representar líneas y superficies con gran precisión. A diferencia de los dibujos formados por pequeños segmentos rectos, las NURBS permiten crear curvas suaves y continuas, como las que encontramos en el diseño de los coches, o de otros productos de consumo habitual. Gracias a esto, es posible diseñar formas complejas sin perder exactitud, algo fundamental cuando los modelos deben fabricarse en la realidad.
El programa no solo permite dibujar, sino también editar, analizar y visualizar los diseños. Por ejemplo, se pueden crear superficies y capas con diferente textura y densidad mediante geometría de subdivisión. También es posible trabajar con mallas o nubes de puntos, que suelen utilizarse cuando se escanea un objeto real. Todo esto convierte a Rhino en una herramienta versátil, útil en distintas fases del proceso creativo, desde la idea inicial hasta los últimos ajustes antes de la fabricación.
Otra de sus grandes ventajas es la posibilidad de ampliarlo mediante complementos o “plug-ins”. Estos añaden funciones específicas, como simulaciones, análisis estructural, etc. Rhino puede integrarse con sistemas BIM, utilizados en arquitectura para gestionar la información de los edificios, lo que facilita el trabajo en proyectos colaborativos.
Dentro del ecosistema Rhino destaca Grasshopper, una herramienta que funciona junto a Rhino y permite diseñar de forma paramétrica. Esto significa que, en lugar de dibujar directamente, el usuario crea un sistema de parámetros que generan la forma automáticamente. Por ejemplo, se puede hacer que una estructura que cambie de tamaño o de forma al modificar ciertos valores, lo que resulta útil para explorar múltiples opciones de diseño de manera rápida.
Rhino también se conecta con procesos de fabricación como la impresión 3D o la robótica, lo que permite pasar del diseño digital al objeto físico de forma directa y eficiente.
El centro de formación para arquitectura y diseño Controlmad, que funciona en Madrid desde el 2011 y que incluye dentro de su formación el uso de nuevas tecnologías digitales, señala que para poder utilizar Rhinocero de manera eficaz y poderle sacar todo el provecho es necesario instruirse en su manejo. El uso de Rhinocero ya se estudia en muchas universidades.
Para qué se utiliza.
Una de las ventajas de Rhino es su versatilidad. De hecho, se puede utilizar para cualquier tipo de diseño en 3D.
Una de las aplicaciones más destacadas es la arquitectura. Con Rhino, el arquitecto puede tener una visión completa del edificio que están diseñando, vista desde diferentes ángulos. Rhino permite ampliar los detalles y editarlos. Lo que facilita que se pueda modificar o ajustar un elemento de la construcción y de inmediato integrarlo en el conjunto.
En el diseño de objetos está siendo bastante utilizado en joyería. Con este software se puede diseñar una joya y explorar las diferentes opciones que se tienen para encontrar el diseño más atractivo. Así, por ejemplo, el diseñador puede ver cómo queda un anillo con un diamante incrustado o engarzado, la talla precisa del diamante o cómo se vería si en lugar de un diamante se utilizara un zafiro.
Escaneando un objeto real, Rhino puede trabajar sobre él. Esto es interesante, por ejemplo en la industria del calzado. Donde el diseñador puede ir probando diferentes tipos de suela hasta dar con el diseño de zapato más adecuado.
Como hemos visto, Rhinocero es compatible con la impresión 3D. Nos sorprendería saber la cantidad de elementos que se fabrican a día de hoy con estas impresoras: los mandos de algunos juguetes para niños, las fundas y soportes para teléfonos móviles y algunas piezas que encontramos dentro de ordenadores y de electrodomésticos.
Programas de diseño anteriores a Rhinocero.
La primera versión de Rhinocero aparece en 1998, pero como bien indica el blog Solidworks, los albores de la tecnología CAD, diseño asistido por ordenador, se remontan a mediados del siglo pasado.
En las décadas de los 50 y 60, aparecieron los primeros sistemas informáticos capaces de crear dibujos técnicos. Aunque estas herramientas eran muy básicas en comparación con las actuales, supusieron un cambio importante, ya que permitieron empezar a sustituir el dibujo manual por procesos digitales, sentando las bases del diseño por ordenador.
Uno de los pioneros más destacados en este campo fue Patrick J. Hanratty. En 1957 desarrolló PRONTO, el primer lenguaje de programación diseñado para controlar máquinas mediante datos digitales. Este avance permitió que las máquinas pudieran seguir instrucciones precisas generadas por ordenador, lo que abrió la puerta a la automatización en la fabricación industrial. Gracias a este tipo de innovaciones, el diseño y la producción comenzaron a estar cada vez más conectados.
Otro nombre clave en la evolución del CAD es Ivan Sutherland, quien en 1963 creó Sketchpad. Este programa fue revolucionario porque permitía dibujar directamente en la pantalla con un lápiz óptico, algo bastante innovador para la época. Además, introdujo conceptos fundamentales que aún se utilizan hoy, como la creación de formas geométricas complejas. Sketchpad marcó el inicio de una nueva forma de interactuar con los ordenadores, más visual e intuitiva.
Durante las décadas de 1970 y 1980, el CAD experimentó un gran crecimiento. Los programas se volvieron más avanzados y comenzaron a incluir herramientas para trabajar en tres dimensiones, lo que permitió representar objetos de manera mucho más realista. Al mismo tiempo, estos sistemas empezaron a ser más accesibles, lo que facilitó su uso en diferentes sectores industriales.
En este contexto surgieron programas que se convirtieron en referentes. En 1982, Autodesk lanzó AutoCAD, una herramienta que popularizó el uso del CAD en todo el mundo. Poco antes, en 1981, Dassault Systèmes había desarrollado CATIA, un software capaz de diseñar productos complejos en 3D y simular su fabricación. Este tipo de programas transformó industrias como la aeronáutica o la automoción.
La evolución del CAD ha estado marcada por el avance de la tecnología informática. Tanto en el software como en el hardware. A medida que los ordenadores se han vuelto más potentes, también lo han hecho las herramientas de diseño, generando un ciclo continuo de innovación que sigue impulsando el desarrollo industrial hoy en día.
Alternativas al Rhinocero.
El comparador de software Getapp nos presenta en una página de su web, algunas de las alternativas actuales a Rhino. La mayoría de ellas, desarrolladas posteriormente.
Onshape, una de estas alternativas, es una plataforma de diseño asistido por ordenador en 3D que funciona directamente en la nube. Esto significa que no es necesario instalar el programa en un ordenador, ya que se accede a través de internet. Está pensada especialmente para equipos de ingeniería que trabajan de forma colaborativa. Permite diseñar piezas, ensamblajes y planos técnicos, pero su gran ventaja es que varios usuarios pueden trabajar al mismo tiempo sobre un mismo proyecto sin riesgo de perder información. El sistema guarda automáticamente todos los cambios, creando un historial completo que permite revisar versiones anteriores o recuperar diseños en caso de error. Incluye herramientas para gestionar permisos y controlar quién puede ver o modificar los archivos. También ofrece un lenguaje propio, llamado FeatureScript, que permite crear funciones personalizadas y adaptar el programa a las necesidades concretas del proyecto.
Por su parte, SketchUp es una herramienta de modelado 3D más sencilla e intuitiva, popular entre arquitectos, diseñadores de interiores y profesionales de la construcción. Se utiliza principalmente para crear modelos rápidos y visuales, lo que facilita la presentación de ideas y proyectos. Permite trabajar tanto en 2D como en 3D, ayudando a planificar espacios, realizar bocetos digitales y comunicar diseños de forma clara. Es especialmente útil en proyectos como reformas de viviendas o desarrollos arquitectónicos, donde la rapidez y la claridad visual son fundamentales.
En cambio, Revit está orientado a un enfoque más técnico y completo dentro del ámbito de la construcción. Se trata de un software basado en la metodología BIM (modelado de información de construcción), que no solo permite diseñar en 3D, sino también gestionar toda la información relacionada con un edificio. Esto incluye planos, estructuras, instalaciones eléctricas, fontanería, etc. Revit facilita el trabajo coordinado entre distintos profesionales, ya que todos pueden colaborar sobre un mismo modelo. Además, permite generar automáticamente planos, vistas y documentos, así como visualizar el resultado final antes de construirlo.
Las diferencias de Rhinoceros.
Si comparamos Rhinoceros con estos otros programas, podemos entender mejor sus particularidades y por qué se trata de un software tan apreciado en el diseño industrial y en la arquitectura.
La principal diferencia de Rhino es su enorme libertad de diseño. Está pensado para crear formas complejas con gran precisión. Esto lo convierte en una herramienta ideal para diseño el industrial, y la creación de productos desde cero. En cambio, Onshape, que también se utiliza en la industria, está más orientado a la ingeniería mecánica y al trabajo estructurado con piezas y ensamblajes, priorizando la precisión técnica y la colaboración del equipo al diseño formal.
Otra diferencia importante es la forma de trabajar. Rhino es un programa tradicional que se instala en el ordenador y funciona principalmente de manera individual, aunque puede complementarse con herramientas externas. Por el contrario, Onshape funciona completamente en la nube. Aunque internet es seguro, es lógico que aparezcan ciertas reticencias de los diseñadores a compartir diseños de manera libre por la red.
Si comparamos Rhino con SketchUp, la diferencia está en la complejidad y la precisión. SketchUp es mucho más sencillo, pensado para crear modelos rápidos y visuales. Sin embargo, no ofrece el mismo nivel de detalle que tiene Rhino. Por eso, SketchUp suele utilizarse en presentaciones, mientras que Rhino está más ligado al proceso productivo.
Revit, por otro lado, se utiliza bastante en arquitectura. Es un software diseñado para esta disciplina, pero apenas es eficaz en otras ramas del diseño. Cosa que sí sucede con Rhinocero,
En resumen, Rhino se diferencia por su flexibilidad, precisión y capacidad para crear formas complejas, mientras que las otras herramientas se especializan en colaboración, simplicidad o gestión integral de proyectos.